Las mascotas son regalos de Dios

Las mascotas son regalos de Dios

«Los justos cuidan de sus animales». Pr 12.10 NTV

Un hombre escribió a un hotel que deseaba visitar en sus vacaciones y preguntó: «¿Puedo llevarme a mi perro? Se comporta muy bien». El dueño del hotel le contestó: «He administrado este hotel por treinta años, y en todo ese tiempo nunca un perro ha robado toallas, ropa de cama, cubiertos ni los cuadros de la pared. Nunca he tenido que desalojar a un perro de madrugada por estar borracho y alterar la paz, ni tampoco se ha escapado ninguno sin pagar la cuenta. Sí, su perro es bienvenido. Y si su perro puede dar fe por usted, usted también es bienvenido». Salomón escribe: «Los justos cuidan de sus animales». ¿Alguna vez consideraste la santidad desde esta perspectiva? Tal vez estás pensando: «Esto no suena muy espiritual». ¡Piénsalo otra vez! «Toda buena dádiva ... desciende de lo alto, del Padre» (Stg 1.17). Muchos corazones afligidos son consolados por una mascota, cuyo amor y lealtad alivian su dolor y les ayuda a seguir adelante. ¿Sabías que la gente con mascotas viven más, se mantienen más saludables, se recuperan más rápido y sufren menos de depresión? Cuando Dios creó a nuestras mascotas, dijo: «Y [era] bueno». ¿Por qué dijo esto? Porque las mascotas tienen las virtudes de los seres humanos, sin sus vicios. Entonces, reconozcámoslas como regalo de Dios, demos gracias por ellas y cuidemos de ellas.

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